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domingo, 3 de noviembre de 2013

Ordenança Cívica de Barcelona versus Espacios Terapéuticos



Ordenança Cívica de Barcelona versus Espacios Terapéuticos

Durante el año 2008-2009 en mi estancia en Barcelona pude participar en las reuniones del grupo de pensamiento Espai en Blanc. El tema principal de investigación del grupo en ese año era el análisis de la sociedad terapéutica y todo lo que conlleva. En mi caso me centré junto a otros compañeros en el estudio de los espacios terapéuticos de dicha sociedad y para ello nos imbuimos en la lectura de la Ordenança Cívica de Barcelona.

Algunas de las ideas a las que llegué a través del trabajo colectivo y la lectura de la Ordenança pueden ser leídas a continuación:

" El consenso  cívico de la Ordenança conlleva la falsedad regulada de la democracia y por ende una “extraña” convivencia -no común-, lejos de la necesidad de comunidad.

Los espacios de la sociedad terapéutica se articulan en función de una regulación y administración por parte del Estado bajo ordenanzas y leyes que superan los límites de la mera gestión para articularse como posible infracción. Y por consiguiente, castigo por el uso incívico de estos espacios.
Pero ¿a qué llamamos exactamente incívico? ¿Qué es la ciudadanía “irresponsable”?
Primeramente y de manera intuitiva, entendemos como incívico aquello que se sitúa fuera de lo cívico. El civismo o lo cívico se corresponde como una forma de respeto por la convivencia pública. Las instituciones protegen estas formas de convivencia bajo ordenanzas y leyes. Por lo tanto, el ciudadano irresponsable es el que no sigue estas leyes de convivencia.

La  ordenanza se instala en la vida como un ejercicio de autorregulación. Otra vez la vida queda gestionada y regulada por las relaciones de poder del Imperio y son los casos estipulados como “incívicos” o “ ciudadanía irresponsable” en los que las conductas y los hábitos quedan sancionados.

No obstante, nos preguntamos si estas miras a una comunidad segura, libre y contemplativa – pensando en los tres bienes jurídicos que sobrevuelan la Ordenança Cívica de Barcelona- son realmente una apuesta por lo común, por lo que nos une.
Lo que nos une en este caso es una vida expropiada de sí misma que confunde la interiorización de lo común en un desapego de lo que se comparte en la communis: el riesgo a salirse de uno mismo, salir al afuera, compartir con el otro.


http://hastalosmegapixeles.com/tag/macba/

 
Los espacios se configuran a partir de los lugares de acción. La acción construye estos espacios que depende de esta misma para definirse como “activados” y “desactivados” según la ontología de la ambivalencia. Los espacios “activados” son los potencialmente subversivos: aquellos que hacen de la acción que circunscribe al espacio y su función una irrupción en la normalización impuesta o una transgresión de las leyes que se corresponde con sus usos. Por otra parte, los espacios “desactivados” son aquellos que en primera estancia quedan al margen de la acción política, han sido totalmente despolitizados, han sido destruidos para lo común, pero que justo por ello pueden virar en “activos” mediante la acción.

En general los espacios de acción son desactivados de toda potencia activa para la comunidad. El agente desactivador (“el desactiva espacios”) que impera en los espacios es la neutralización directa por la fuerza dominante de la inmunidad que genera los hábitos o leyes que se engloban en el civismo. La acción política es estancada. El comportamiento comunitario es exonerado por la privatización de la conducta y de las experiencias. Los espacios cívicos inmunizan la vida que ya ha sido expropiada. La aleja de todo riesgo de efectos y de su responsabilidad con la comunidad.

¿Cómo se activa los espacios?
Los espacios se activan bajo la acción consciente de destitución de la configuración. Es decir, mediante la activación política. La imposición, la privatización de la experiencia, la interiorización de la acción, la higienización de la conducta; todas son muestras de la desactivación que deben ser hechas añicos. La exposición, el salir afuera con el otro, el communitas son la única reformulación para la activación."

Johanna Caplliure



lunes, 28 de octubre de 2013

"Nadie sabe lo que puede un cuerpo". El cuerpo como fuerza política en Spinoza.


Des Monstres et Prodiges, Ambroise Paré


Nadie sabe lo que puede un cuerpo. 
El cuerpo como fuerza política en Spinoza.
Johanna Caplliure
Primavera, 2012.


En primer lugar nos gustaría disculparnos ante el posible lector de estas páginas anunciándole que, aunque nuestro interés por el autor y el tema ha ido en aumento al sumergirnos en la lectura de la obra como de los comentaristas escogidos para este trabajo, esta escritura no deja de ser un acercamiento superficial al pensador Baruch Spinoza. Y por tanto, puede ser que en muchos momentos nuestra lectura sea errónea o ligera al no poder haber penetrado con mayor profundidad en las cuestiones pertinentes a enunciar de inmediato.

Si una de las preguntas fundamentales en toda la filosofía del siglo XVI y XVII en cuanto a las cuestiones que conciernen a la teoría del conocimiento del racionalismo ha sido la preeminencia de la mente sobre el cuerpo, es en Baruch Spinoza donde podemos observar un giro radical en el tratamiento del cuerpo que se inaugura en su posicionamiento metafísico y que se desarrollará de una manera primordial en su ética y, por supuesto, en su política. De hecho, es este posicionamiento radical ante el cuerpo y las cuestiones que van en liaison con él – la fuerza de los afectos, actos y apetitos humanos- por lo que su obra ha llegado a la contemporaneidad como inspiración en algunos de los pensadores más significativos del siglo XX que plantean cuestiones de teoría política de la multitud o la vía del deseo como potencia; me estoy refiriendo a Antonio Negri y Gilles Deleuze correspondientemente. Por estos motivos, se ha considerado que Spinoza, más que como un pensador, como una “anomalía potente del siglo XVII”, puesto que su proyecto filosófico dista del complejo de pensadores coetáneos.
Así, nuestra hipótesis versará –acompañándose del trabajo de Mercedes Allendesalazar, Spinoza. Filosofía, pasiones y política- en comprender la filosofía metafísica de la Ética y principalmente las teorías de Spinoza sobre los afectos del cuerpo como una política del deseo y como una acción legitimadora del cuerpo como potencial político.

A partir del desarrollo y argumentación de la tesis del paralelismo, Baruch Spinoza pone de relieve la relación de unidad entre el cuerpo y el alma (modos de representación de los atributos de pensamiento y extensión). Así, estos son explorados, tratados y elucidados al mismo nivel despojándose de la superioridad de los modos de la mente sobre el cuerpo o del cuerpo sobre la mente en posible revancha. Puesto que el alma y el cuerpo son una misma cosa: “que el alma y el cuerpo son una sola y misma cosa, que se concibe, ya bajo el atributo del pensamiento, ya bajo el de la extensión. De donde resulta que el orden o concatenación de las cosas es uno solo, ya se conciba la naturaleza bajo tal atributo, ya bajo tal otro, y, por consiguiente, que el orden de las acciones y pasiones de nuestro cuerpo se corresponden por naturaleza con el orden de las acciones y pasiones del alma”(Parte III, es. 2º).

Esta primera escisión con el pensamiento filosófico anterior trae a la luz, como veremos más adelante, la imbricada relación entre la metafísica y la política en el pensador holandés. Puesto que la teoría del paralelismo conlleva el segundo paso a comentar: la defensión de una teoría totalmente divergente a lo que en el momento histórico de nuestro pensador se estaba postulando en el resto de Europa y que tiene, en nuestra lectura como audaz observación y conexión, en los cuerpos y en los afectos el ingreso en una teoría política de la multitud.

Así pues, este segundo paso al que hago referencia se da en su demostración de una teoría de los efectos y no de los fines, donde Spinoza ejemplifica la “causa adecuada”, aquella que podemos percibir clara y distintamente, como forma del obrar. Este obrar, actuar, va inscrito en el tratamiento que el pensador defiende sobre los afectos. Los afectos se disponen en la obra de Spinoza como el hilo conductor entre el paralelismo entre cuerpo y alma, y una teoría de la potencia del cuerpo –en este último caso entendido como “cuerpo social” o multitud. Si bien obrar es entendido como lo que ocurre en nosotros o fuera de nosotros, los afectos – afecciones del cuerpo- son la modulación de la potencia de obrar. Las afecciones de los cuerpos pueden distinguirse entre aquellas por las que somos “causa adecuada” (somos nosotros los que ejercemos el acto): afectos; y aquellas otras que son conocidas por su cierto grado de pasividad en cuanto a nuestra recepción: las pasiones.

El cuerpo puede ser afectado de muy distinta manera como hemos visto en esta presentación de las afecciones, pero también en un grado de afección distinto según la intensidad de los encuentros con otros cuerpos y que tiene como primer efecto la disminución o aumento de la potencia del obrar. De hecho, dedicando un especial interés al 2º escolio de la IIIª parte de la Ética, observamos cómo Spinoza nos presenta un cuerpo que no ha sido conocido hasta el momento y por lo que nadie puede conocer la potencialidad de este. La demostración de la no-determinación del alma sobre el cuerpo es ejemplificada en los modelos, por un lado, de los animales y, por otro lado, de los sonámbulos -sumando además los “descontrolados” movimientos (hablar y actuar dormidos) de este cuerpo en “posición” de sueño.
Igualmente nos trae otros tipos para clasificar esa no-determinación. Nos ofrece una serie de personajes “marginales” y “reveladores” con los que podemos explorar esa no-dominación de nuestras pasiones por el alma, a saber: el niño, el adolescente, el ebrio, el loco, la “charlatana”. Todos ellos serán recogidos con posterioridad por Michel Foucault en su tarea de realizar una historia de los límites donde los “sin-palabra” alteran las ondas de la marea del orden del discurso. De la misma manera, en la proposición de Spinoza alteran el discurso de la razón.  De nuevo, nos encontramos con un asalto radical al racionalismo epocal que convierten a Spinoza en anómalo.


Des Monstres et Prodiges, Ambroise Paré

Pero volvamos a la potencia del cuerpo que en cierta medida es la idea que más nos interesa en nuestra hipótesis de un cuerpo que mediante sus afectos y pasiones se convierte en una figura subversiva de resistencia, un contra-poder o poder constituyente en cuanto su “causa adecuada” es Dios. En la representación del cuerpo como potencia, Spinoza se sirve de la noción de conatus, esfuerzo o “perseverancia en su ser” para explicar la representación de la potencia del cuerpo y del alma en el ser. Y de este esfuerzo se destaca aquel que se refiere al alma como “voluntad” y aquel otro que versa sobre el cuerpo como “apetito” o “deseo”; y es cierto que en ambos casos existe una plena consciencia de este esfuerzo. De tal forma que “nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzgamos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos”. Una vez más el dominio de la razón queda exento del juego de una acción que es consciente que la “obra” abre la jugada a un acto desiderante del hacer. Por tanto, y como venimos anunciando desde el comienzo, el cuerpo se inscribe como potencia y el deseo como fuerza. Potencia y fuerza de un discurso que se enfrenta a la “razón luminosa” (razón de la Ilustración) en un ejercicio de resistencia (en cuanto pasión) y de combate (en cuanto afecto). La idea de “perseverar en el ser” podría ser entendida como resistencia en el campo de fuerzas en el que chocan los cuerpos, o sea, la naturaleza.

Por otro lado, leyendo a Allendesalazar podemos afirmar que otro de los giros fundamentales en las tesis de Spinoza es el passage de la servidumbre de los afectos,  como declara la pensadora reseñando el comienzo de la IV parte, a saber: el motor de esfuerzo por el “perseverar en el ser”, por la vida. Y todo esto, a través de una necesidad de un conocimiento verdadero. Ya que es el conocimiento, el comprender las cosas/ las causas es lo que nos acerca a la alegría del vivir que no puede ser otra forma de un aumento en su potencia de obrar.
Siguiendo a Allendesalazar que penetra en la lectura del Tratado Político- así como del Tratado Teológico Político, haciendo una historia de la servidumbre y de las pasiones podríamos entroncar el relato místico-religioso del pueblo judío con la conformación de un “estado natural” basado en el ejercicio de las libertades expresadas por el conatus: “El derecho natural de cada hombre se define no por su sana razón sino por el deseo y la potencia”.  Este “estado natural” estaría definido por la “potencia de la multitud”. Podemos vislumbrar que es el cuerpo y su obrar, su fuerza y potencia, sus afectos y pasiones, las que en una teoría política ponen de realce la posibilidad de una comunidad en agenciamiento por el flujo del deseo. La potencia de los cuerpos se convierte en un vehículo que trasciende la teoría del conocimiento y asienta las bases de un discurso político en resistencia y confrontación siguiendo el movimiento de las pasiones y de los cuerpos expuesto por Spinoza hacia la configuración de un “estado natural” pasional.

sábado, 12 de octubre de 2013

Micro-impasses de la renuncia.



Micro-impasses de la renuncia. Johanna Caplliure
Siento que en los últimos tiempos he vivido bajo el desierto. Protegida de la intemperie he intentando recuperar las fuerzas sabiendo que pronto debería salir. Aún temiendo sentir la zozobra de nuevo.
En el bajo-desierto, tiempo otorgado para el yo, me descubrí olvidando las palabras de lucha. Pues bajo el desierto reina el silencio.
Los impasses se cuentan como pasos del debajo: son acción pero también estancamiento. En ocasiones los pasos a la intemperie comparten con los menudos pasos del “sub” la renuncia.
La primera renuncia comienza con la participación en una comunidad, pues tienes que olvidarte como individuo y pensar en plural.
La segunda renuncia la haces cuando decides pensar y actuar como los demás.
En la tercera renuncia pretendes descubrir quién eres y pierdes de vista lo que los demás son. Desapego por lo común.
De nuevo, el impasse. De un paso a otro, las cuestiones toman el poder de un “vaivén” desesperado, tintineo del cómo actuar.
No quiero actuar para complacer a nadie, sólo quiero actuar. Aunque este actuar parezca una traición. ¿Acaso no es peor la renuncia continua a uno mismo? Entonces no trataríamos nuestra acción como la lucha por un ideario político, sino más bien sería un intentar estar ahí, un resistir en la censura.
Ese malestar portador de cuestiones nos trae consigo una resaca de respuestas cuanto menos inquietantes y aparentemente opuestas: dejar de escuchar las voces, aislarse de lo común, caer en la redundante forma del piélago, perder la voz,… Si parece que la renuncia se hace inevitable, también existe algo que se resiste. Resistirse a sufrir el miedo y el silencio impuesto, atreverse a pensar.  Hoy día, evitando toda cercanía a la Ilustración, hay que atreverse a pensar. Pues pensar es compartir tu voz con el común. Pensar es el acto de resistencia frente a la renuncia.
La situación se impone y este nuestro pensar parece que es exponerse a la zozobra por mantener el uno mismo.  El micro-impasse del pensamiento es el momento. A sabiendas que uno será tratado de traidor, será incomprendido y en ocasiones secuestrado por la censura. Pero ¿y si me atrevo? Al menos, no estaré renunciando de nuevo. 

Texto publicado en la Revista Espai en Blanc nº9-10: El impasse de lo político. Barcelona, 2011.



jueves, 3 de octubre de 2013

Amores precarios



A lo largo de muchos países se ha puesto de moda la práctica entre los jóvenes enamorados de prometerse amor eterno a través de una acción poética y pública. Me refiero a cerrar un candado que será depositado sobre algún barrote del puente de la ciudad y lanzar su llave, aquella que encierra su promesa de amor eterno, por la borda. Además, los enamorados escriben sus nombres para identificar su pequeño objeto de pacto: Paco y Silvia, Andrés y Paola, Susana y Jaume, Ana y Mateo,...
Sin embargo, hace apenas unas semanas en un puente de la ciudad de Mallorca los candados aparecían envueltos en una serie de mensajes algo más realistas:

"Ana y Mateo
#314.200€#
Caixa Catalunya
Te entrego mi vida".

"Marcos y Cristina
#89.000€#
Banco Sabadell
Parecía bonito al principio".

"Esther y Paco
#173.100€#
Sa Nostra
Esto es para siempre".

"Andrea y Marc
 #371.200€#
Lloyd's Bank
No te quito de la cabeza".